martes, 23 de marzo de 2010

¿Quién secuestró a los maestros? 4a parte (de las ideologías marxistas en la pedagogía moderna)

Las clases dirigentes y sus intelectuales son el enemigo a identificar. Contra ellos deben ser creados una nueva cultura y un nuevo proceso educativo
Autor: Lucrecia Rego de Planas | Fuente: Catholic.net


IV. LAS IDEOLOGÍAS QUE ESTÁN DETRÁS DEL NUEVO SISTEMA EDUCATIVO

Las ideas prácticas del constructivismo fueron desarrolladas por Jean Piaget (1896-1980) y John Dewey (1859-1952) quienes son la cara amable y aparentemente inofensiva de las ideologías que hay detrás de él.

Las ideas teóricas en las que se fundamenta el constructivismo y las estrategias para su implementación en el sistema escolar no son de Dewey ni de Piaget. Los verdaderos creadores ideológicos del nuevo sistema educativo son Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) (Ilustración francesa), Francisco Ferrer (masonería española), Herbert Marcuse (1898-1979) y Antonio Gramsci (1891-1937) (revolución cultural marxista).

Haré sólo un resumen de sus ideas y su incidencia en el sistema educativo actual, pues el análisis profundo requeriría de un estudio largo, que no entra dentro de los objetivos de este escrito.

Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) “EL NIÑO ES BUENO POR NATURALEZA”

Filósofo y escritor francés, enemigo de la Iglesia y vinculado fuertemente a la masonería de su tiempo. En su obra “Emilio, el hombre nuevo” que fue ampliamente difundida durante los años previos a la Revolución francesa, presenta a Emilio, un personaje que, logrando liberarse de todos sus valores y principios, hace suya la voluntad del pueblo. En su obra, Rousseau repite una y otra vez la idea de que el hombre es bueno por naturaleza, que todos los impulsos naturales son buenos, que no hay que tener prejuicios, ya que el mal proviene del orden social y no de los actos del hombre.

A todas luces podemos ver que las ideas de Rousseau son erróneas (ya lo he explicado en otro documento [1]) pues al afirmar que el hombre es bueno por naturaleza se niega la naturaleza misma del hombre, herida por el pecado original, que tiende al pecado y a la concupiscencia, pero... nuestros pedagogos no se han fijado en ello y, creyéndole a Rousseau en lugar de a Dios, han decretado que nuestros niños aprenderán espontáneamente si se les deja libres en un ambiente adecuado.

Ya vemos los resultados de haberlos dejado sueltos (totalmente sueltos) en ambientes hermosos: niños flojos, insolentes, irrespetuosos, violentos, sin deseos de aprender, sin capacidad de comprometerse... Nunca como ahora se dan las faltas de respeto a los docentes, el acoso entre iguales, la violencia escolar y la indiferencia ante el saber.

Pero... nuestro nuevo sistema educativo dice que “proveerá a los alumnos del ambiente adecuado para que aprendan a aprender de manera espontánea”

Francisco Ferrer (1859-1909) LA ESCUELA MODERNA. “AMBIENTES Y COMPETENCIAS”

Español, perteneciente a los más altos grados de la masonería en Barcelona. Fundador de la Escuela Moderna, en donde por primera vez se habla de “ambientes y competencias”; de “dejar que el niño descubra el saber por sí mismo”; de “no calificaciones”; de “el maestro como compañero de camino”. Es muy interesante leer su vida, conocer su experiencia y las motivaciones que lo impulsaron a fundar la Escuela Moderna, pues explica mucho de lo que se quiere implementar (o ya se ha implementado) en las nuestras.
http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/pedagogia/escuelamoderna/indice.html

Herbert Marcuse (1898 -1979) PRAXIS REVOLUCIONARIA DESDE LAS ESCUELAS... A TRAVÉS DE LA PSICOLOGÍA

Psicólogo marxista, alemán, miembro de la escuela de Frankfurt. Su tesis marxista dice que el cambio revolucionario puede venir solamente si proviene de una elite alienada como los estudiantes. Promueve la transformación del concepto tradicional de las instituciones (familia, escuela, matrimonio, empresa, etc.), una critica radical a la cultura basada en el progreso y una liberación de toda atadura moral. De la aplicación de sus ideas se derivó en gran parte el movimiento estudiantil del 68. Ahora sus ideas han influido en nuestras escuelas a través de las corrientes psicológicas y la “liberación de ataduras morales”, obteniendo una generación de estudiantes rebeldes e irrespetuosos contra las autoridades. Una permanente generación del 68. Eso es lo que busca Marcuse: la lucha de clases dentro de las escuelas, la rebelión del grupo alienado.


Antonio Gramsci (1891-1937) LA HEGEMONÍA MARXISTA DESDE LA ESCUELA

Pensador marxista, nacido en Cerdeña, Italia. Ya también he hablado extensamente de él en otros documentos [1]. Desde sus Cartas y Cuadernos desde la Cárcel marca las pautas que deberán seguir los marxistas para instaurar el socialismo en los países latinos. Él dijo que se tardarían 80 años en conseguirlo. Hace 80 años que murió Gramsci y... ya lo están logrando.

Su lema es: “Adueñarnos del mundo de las ideas, para que las nuestras, lleguen a ser las ideas del mundo”

La metodología que marca Gramsci para la revolución cultural marxista (en general), se puede resumir en los siguientes pasos:

  • 1) Desacreditar todo lo tradicional (por todos los medios posibles)

  • 2) Inventar una doctrina nueva para suplantar a la anterior

  • 3) Infiltrarse en la superestructura (Iglesia, Educación, Medios, Economía, etc.) para seguir desacreditando lo antiguo y fortalecer el nuevo pensamiento desde dentro

  • 4) Legalizar todo lo anterior (convertirlo en Ley)

  • 5) Tomar el gobierno


  • En el plano de la educación, Gramsci veía con desagrado que en Italia existían dos clases de escuelas: una, humanista, para la clase “pudiente” y otra, técnica, para la clase obrera. Los estudiantes de las escuelas humanistas, con acceso al estudio de la Filosofía, se convertían en la clase intelectual que era la que tenía el poder y ocupaba los altos puestos en la super-estructura . Los intelectuales eran los que fungían como maestros de los obreros en las escuelas técnicas.

    A Gramsci esto le parecía totalmente injusto, por dos cosas principalmente:

    - Le parecía mal que los intelectuales tuvieran el poder y no la clase obrera que era la que, según él, debía tenerlo, por ser la más numerosa.

    - Le parecía injusto que los hijos de los obreros se vieran obligados a estudiar en las escuelas técnicas para obreros, pues los predestinaba a ser siempre obreros, como sus padres. Un hijo de obrero jamás tendría la oportunidad de ascender a la clase intelectual.

    La única manera de que la clase obrera, el proletariado, tome el gobierno, es acabar con la clase intelectual

    Para lograrlo, Gramsci propone, resumidamente, dar los siguientes pasos en el campo educativo:
  • 1. Desacreditar por todos los medios el sistema educativo vigente

  • 2. Inventar una nueva teoría educativa y enseñársela a algunos de los suyos para que ellos se conviertan en educadores de los educadores actuales.

  • 3. Instaurar la Escuela Única, la misma para todos, ricos y pobres, con los mismos planes de estudio, de modo que no existan niños que tengan oportunidad de aprender más que otros. Para esto habrá que igualar el plan de estudios en todas las escuelas e igualar las edades en cada grado.

  • 4. Hacerlo deseable en todos los países, mediante certificaciones nacionales e internacionales, de maestros y de programas.

  • 5. Legislarlo. Hacerlo obligatorio desde el gobierno.


  • Se puede ver claramente como nuestros modernos pedagogos han ido dando todos los pasos propuestos por Gramsci:
  • 1. Desacreditando a los maestros y sistemas tradicionales.

  • 2. Inventando la “pedagogía“ y convirtiéndose en educadores del educador a través de las “jornadas pedagógicas”

  • 3. Imponiendo el “Currículum Estandarizado” para todas las escuelas

  • 4. Inventando certificaciones como el Certificado de Actualización Pedagógica, el College Board, la Prueba Enlace, etc.

  • 5. Subiéndolo al aparato legislativo, para hacerlo obligatorio.



  • Gramsci escribió muchas cosas más acerca de la educación que terminan de redondear su plan, sin dejar grieta alguna, para adueñarse del sistema educativo con el fin de instaurar el socialismo.

    Pongo solamente algunas de ellas, pero invito al lector a conocerlas con detalle en los Cuadernos y Cartas desde la Cárcel, para tomar plena conciencia del problema:

    Así es, textualmente, como expresa Gramsci sus objetivos (los textos en itálica son citas textuales de sus cuadernos desde la cárcel):

    “Las clases dirigentes y sus intelectuales son el enemigo a identificar. Contra ellos deben ser creados una nueva cultura y un nuevo proceso educativo”

    “Para que esto se concretice, hay que disolver las diferencias entre intelectuales y masa, entre teoría y práctica. De esta manera se generará una cohesión sociocultural, que imperiosamente promoverá una nueva filosofía de vida, de esa manera, cualquier ciudadano tendrá las mismas posibilidades de acceder a los cargos gubernamentales.”

    Acerca de esta “nueva filosofía” (una forma homogénea de pensar para todo el mundo) estrictamente necesaria para los planes de Gramsci, él propone difundir la idea de que “todo hombre es un filósofo” y promover en las escuelas la participación activa de todos los alumnos con sus pensamientos, que deberán ser tomados con la misma importancia que los pensamientos del maestro, quedando reducida la filosofía antigua a la nada.

    "Es preciso destruir el prejuicio muy extendido de que la filosofía es algo sumamente difícil por tratarse de una actividad propia de determinada categoría especialista de letrados o caracterizados filósofos profesionales... es necesario demostrar que todos los hombres son filósofos... de la filosofía espontánea característica de todo el Mundo."

    “Para eliminar la diferencia de clases, la cultura no deberá ser ya entendida como un conocimiento enciclopédico. Los hombres no deben verse como "receptáculos de datos", pensando que los que poseen más información son superiores a los más desprovistos de ella. La Nueva Educación para las Masas deberá ser una educación simple, humana, adecuada a las clases populares; sin muchos contenidos, es decir, un tipo de conocimiento que se desprenda de las necesidades, de los deseos, de los derechos y los deberes de la gente a la cual va dirigida.”

    "El que una masa de hombres sea inducida a pensar sobre el presente real con cohesión dentro de una cierta unidad, es un hecho `filosófico´ más importante y `original´ que la revelación de una nueva verdad por el `genio´ filosófico, revelación que quede como patrimonio de pequeños grupos de intelectuales."

    Gramsci sugiere que, para nivelar los conocimientos de las clases, la escuela Primaria sea activa (que el niño descubra los conocimientos por sí mismo) y la Secundaria creativa y que el maestro sólo sea un guía que no imponga sus ideas a los alumnos:

    “El proceso educativo para alcanzar la igualdad social, debe ser gradual, destacándose en los primeros años de estudio un carácter activo y estimulante de la disciplina para el aprendizaje y la libertad.

    Se está persuadido de que una verdad es fecunda sólo cuando se ha hecho un esfuerzo por conquistarla, que ella no existe en sí y por sí, sino que ha sido una conquista del espíritu, que en cada individuo es preciso que se reproduzca aquel estado de ansiedad que ha atravesado el estudioso antes de alcanzarla.

    En una segunda etapa, la escuela activa debe dejar paso a la escuela creativa. La primera tiene por principal fin nivelar los conocimientos, la segunda, debe promover la asunción de una personalidad autónoma y creativa.”


    Gramsci promueve repetidamente la idea del “maestro-compañero”, pues es algo indispensable para acabar con las diferencias de clase. El que sabe y el que no sabe, deben ser iguales y tomados en cuenta de igual manera:

    “Para ello el maestro debe erigirse en un guía que oriente los aprendizajes ya que el niño no es un recipiente mecánico y pasivo, sino por el contrario se lo debe tratar como un ser activo. En la escuela única se dará una verdadera relación horizontal entre los educadores-educandos. Nadie aprende lo que no le interesa. El educador tiene que averiguar con el alumno cuáles son sus problemas y sobre éstos discutir; el maestro no es otra cosa que un compañero de viaje que posee mayor experiencia, pero tendrá que reflexionar sobre la problemática del alumno.

    El problema de la educación constituye el máximo problema de clase, por lo que en la nueva cultura se deben visualizar las relaciones educativas, no como relaciones de dominio, como hasta ahora ha sido, sino como verdaderas relaciones educativas, donde "nadie educa (para dominar) a nadie".


    Gramsci prevé también que pueden existir mentes más brillantes que se le pueden salir de control y recomienda tenerlos observados:

    “¡Los intelectuales que la clase forma pueden en cualquier momento volverse contra ella misma! Por esto, resultará indispensable detectarlos y ganarlos para el sistema, antes de que se conviertan ellos mismos en líderes intelectuales que vuelvan a caer bajo la influencia de viejas ideologías y acaben con la igualdad”

    A nuestros niños nos los tienen bien observados y clasificados a través de las pruebas Enlace, College Board y otras similares o equivalentes en los diferentes países. Con esos exámenes, tienen el nombre, el apellido y la escuela de cualquiera que, por su inteligencia o capacidad matemática y lingüística, pueda convertirse en un líder que se oponga a sus fines.

    Gramsci prevé también, que habrá personas que no aceptarán fácilmente el desprenderse de una alta cultura para adecuar a toda la población a una cultura igualitaria y dice lo siguiente:

    “Debemos despistar a los imbéciles. Ellos no aceptarán el concepto de “conformismo cultural” que es necesario para lograr la igualdad de clases. A ellos les hablaremos de “especialización”. Así estarán conformes con recibir una enseñanza única y general, con la promesa de especializarse después en algo concreto”

    Mantenerlos maleables, manipulables, con la mínima formación para que sean incapaces de analizar un todo completo. El hombre “especializado” en algo, se convierte en un ciego para el resto de las realidades ajenas a su especialización y podrá llevársele hacia donde uno quiera.

    Alguno me dirá que esto parece un cuento de terror. ¡Ojalá que así fuera! Pero no es un cuento. Es la realidad que estamos viviendo en nuestras escuelas.

    Nosotros, padres y madres de familia católicos, que tanto esmero pusimos por que no triunfara el gobierno socialista en nuestro país... hemos dejado que la ideología marxista se haya adueñado de la educación de nuestros hijos.

    ¡Qué Dios nos ayude!



    CONCLUSIÓN Y PAUTAS DE ACCIÓN

    ¿Qué podemos hacer ante esta situación?

    Pues... antes que nada, concientizar a los padres de familia y a los mismos directores de escuela de la manipulación marxista de la cual hemos sido objeto a través de los slogans de las “nuevas técnicas de enseñanza”.

    Concientizar a nuestros hijos de que ellos pueden y deben aprender muchas más cosas interesantes de las que ahora les enseñan en la escuela. Suplir en casa, dentro de nuestro alcance, los conocimientos que no les están dando en la escuela. Hacerlos concientes de que en la escuela están pretendiendo idiotizarlos para mantenerlos incultos y manipulables. Fomentar en ellos el deseo de aprender y los hábitos de lectura y estudio sistemático. Hacerlos concientes de que ellos son responsables de sus actos, que no es el ambiente, la escuela, sus papás o sus hermanos los culpables de lo que a ellos les sucede. Que sepan afrontar con responsabilidad sus deberes y obligaciones.

    También para los hijos... una receta muy antigua: Ayudarlos a que adquieran las virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza. La Prudencia les ayudará a hablar cuando deben hablar y podrán así defenderse de la manipulación. La Justicia les ayudará a exigir de sus maestros una buena enseñanza, pues es lo que les corresponde recibir. La Fortaleza les ayudará a superar los obstáculos que se les presenten, cuando el logro de sus metas e ideales les represente un gran esfuerzo. La Templanza les ayudará a ser firmes en sus propósitos, siempre, cuando las circunstancias les sean favorables y cuando no lo sean.

    En segundo lugar, debemos rescatar a todos los buenos maestros que han quedado enterrados debajo de las cenizas y escombros de la pedagogía moderna. Existen muchas personas buenas que saben enseñar y quieren enseñar. Personas que conocen y aman el arte de educar a un niño. Hay que regresarlas a las escuelas.

    Y... a los maestros actuales (ya ideologizados con la pedagogía moderna), ayudarles a salir de ahí, ayudarles a quitarse de encima el polvo, dándoles a conocer los métodos educativos de los grandes pedagogos (San Juan Bosco, Jean Claude Colín, Champagnat, etc.). Que los conozcan, los estudien y los asimilen, para que sean concientes de la trascendencia de su misión como educadores.

    Por último... orar, orar mucho, para que Dios nos conceda las gracias que necesitamos en estos momentos. Sin Él, nada podemos hacer.

    Es lo que a mí se me ocurre. Supongo que a otros se les ocurrirán cien mil acciones más... en los medios, en los gobiernos, en las instituciones. Creo que cualquier cosa que hagamos será mucho mejor que no hacer nada.

    Que Dios les llene de bendiciones

    Lucrecia Rego de Planas
    Dirección
    Catholic.net

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